¿Qué son?
Los pólipos endometriales son crecimientos que aparecen en la capa interna del útero, llamada endometrio. Pueden tener distinto tamaño y unirse a la pared uterina por una base ancha o por un tallo. La mayoría son benignos, aunque cuando se extirpan suele analizarse el tejido para confirmar el diagnóstico.
¿Qué síntomas pueden dar?
Suelen ser asintomáticos pero con frecuencia se relacionan con sangrado uterino anómalo: reglas más abundantes, sangrado entre reglas, menstruaciones irregulares o sangrado después de la menopausia. En algunas pacientes también se detectan durante el estudio de fertilidad y pueden ser una causa reversible de esterilidad o abortos.
¿Cómo se diagnostican?
En muchos casos el pólipo se sospecha en una ecografía, pero la histeroscopia es una de las técnicas más útiles para estudiar el interior del útero, confirmar si realmente existe un pólipo y valorar su localización. Además, esta técnica permite tratarlo en el mismo procedimiento.
¿Cómo se tratan?
Cuando está indicado, el tratamiento más habitual es la polipectomía histeroscópica, es decir, la retirada del pólipo mediante histeroscopia. Este abordaje permite extraer la lesión de forma precisa, bajo visión directa, sin incisiones abdominales.
¿Cuándo conviene valorarlos?
Conviene pedir una valoración si te han detectado un pólipo en una ecografía, si presentas sangrado uterino anómalo, si ya llevas tiempo buscando embarazo o si has tenido sangrado después de la menopausia. También puede ser útil una segunda opinión si ya te han recomendado tratamiento y quieres revisar la indicación o la forma más adecuada de realizarlo.